EL HOMBRE DEL PERRITO22-06-2019
No copio al gran Ch嶴ov sino que me limito a dejar constancia de lo que ven mis ojos con mucha frecuencia desde el mirador de mi casa, un piso cuarto de la calle Viriato de Madrid. Justo enfrente de la m燰 vive un se隳r de unos cuarenta y tantos, ya casi calvo, de tez rojiza y ademanes sueltos cuando camina, ligeramente impulsivo, quiz嫳 con un toque de desarmon燰 en su zancada, quiz嫳 con una costumbre de ser as� que nunca ha corregido (ni tiene por qu� hacerlo). Me hace gracia verle caminar as�, y es curioso que le vea con tanta frecuencia, porque lo m嫳 normal en Madrid es que no veas en meses y hasta a隳s al vecino que vive justo en el mismo descansillo y justo enfrente. Pero lo que m嫳 me atrae de este se隳r ufano es que, con todo lo grande que es - unos 1.80, como yo -, suele acompa鎙rse de un perrito lanudo que es 璯fimo a su lado. Le saca regularmente a sus horas, en invierno y en verano, haga fr甐 o calor, nieve o caigan chuzos de punta. Me asombra su fidelidad y me pregunto siempre a qu� se deber� esa necesidad que yo no conozco, aunque me intrigue y puede que hasta me produzca envidia. Es sin duda una clase de amor y quiz嫳 sea sobre todo una compa劖a. Es probable que este hombre viva solo y de hecho nunca le he visto acompa鎙do por nadie, quiz嫳 en alguna ocasi鏮 por alg�n adolescente, lo que me hace pensar que puede que sea un hombre separado y que necesita a su perrito para sentir la compa劖a que le falta desde que vive solo. Pura especulaci鏮 pero lo cierto es que me intriga y me seduce, como todas las cercan燰s humanas a las que tengo acceso por el mero hecho de ser un obsrevador nato, como lo era mi madre que pasaba muchas horas mirando por la ventana de la cocina de nuestra casa, en aquellos tiempos. 熹u� ver燰 desde ella? 激n qui幯 se fijar燰? He heradado esa pasi鏮 por los otros, lo que cuaj� en mi primera novela, Vidas ajenas, que luego copi� otro pero poni幯dole el art獳ulo "las", y luego tambi幯 copi� una pel獳ula, que se llam� aqu� as�, aunque en USA no se llamaba en absoluto "vidas ajenas". Ese hombre del perrito es una vida ajena por la que siento curiosidad y hasta afecto, como lo siento por su perrito. Ralph Waldo Emerson lo explic� de una manera genial en unos de sus ensayos: los dem嫳 cercanos pero ajenos constituyen nuestro mundo de referencias afectivas, aunque ellos no lo sepan. Ese vecino de enfrente no lo sabe, ni lo sabr� nunca, y su perrito tampoco, pero eso es lo de menos: lo importante es que son parte de mi paisaje diario y por eso forman parte de mi vida afectiva y por eso escribo aqu� sobre ellos.��